Confundido con sus propias palabras, el director de Conaf, Aarón Cavieres, respondía a CNN Chile por sus contradicciones frente al funcionamiento del gran bombero aéreo estadounidense, #SuperTanker, perteneciente a la empresa Global SuperTanker Services, LLC. No era fácil para Cavieres asegurar el desempeño que podría llegar a tener la aeronave frente a los incendios que se viven en Chile, porque hasta ese entonces el Boeing 747-400 sólo había operado oficialmente una sola vez: En Israel, hace sólo tres meses atrás, durante el incendio de Haifa al norte del país.

Esta no es la única prueba potente que muestra la baja experiencia operativa que tiene el avión. Esta aeronave recién recibió el permiso para volar en septiembre del año pasado. Según documentación de la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA, por sus siglas en inglés) a la que tuvo acceso En La Lupa, el avión fue autorizado recién el 5 de enero pasado –interinamente– por la Junta Interinstitucional de Tanques Aéreos (IAB, por sus siglas en inglés) para prestar asistencia al Servicio Forestal de Estados Unidos y otras agencias, para servir como herramienta de lucha contra incendios (aquí puedes ver el documento).

De hecho, tras la aprobación de volar en septiembre pasado, una periodista de KKTV le consultó al CEO de la empresa dueña del avión, Jim Wheeler, sobre cuándo podrá operar el avión para combatir incendios. Su respuesta fue la siguiente:

“Desearía tener la respuesta. No te puedo decir el día específico, pero ciertamente espero que sea este año”.

Wheeler no estaba tan lejos. Sólo se equivocó por unos días, según su propia página web lo anunciaba. Es más, tras volver de su misión en Israel -donde tuvo dispares conclusiones sobre su trabajo– el avión ofreció sus servicios para un incendio en el Estado de Tennessee. Sin embargo, el Estado declinó a utilizar el avión.

Su tamaño, el gran problema

El súper avión bombero, cuyo nombre oficial es “Spirit of John Muir” en memoria del filósofo medioambiental, tiene una capacidad de verter cerca de 20 mil galones de agua, retardante de fuego o ambos a una distancia de 100 a 200 metros. El tamaño del Boeing 747-400 Freighter modificado tiene 70,66 metros de largo, 19,40 metros de altura y 64,44 metros de ancho.

Si bien, en La Tercera se dijo que este avión era el Evergreen SuperTanker, para esta investigación se pudo verificar que esa empresa quebró en 2013 y el avión que utilizaba era un Boeing 747-100, una versión más pequeña del actual modelo. La confusión nace, porque Global SuperTank Services contrató a gran parte de los funcionarios de la empresa quebrada y compró sus patentes en 2015.

La habilidad del avión para apagar incendios no está siendo puesta en dudo, pero no es correcto establecerlo como la única herramienta para ello. Sin ir más lejos, esta es una fase de prueba para el gran Boeing. Así lo reconocen en el sitio FireAviation, que están siguiendo el trabajo del SuperTanker:

“Las expectativas de la aeronave son un poco altas. Los aviones bomberos no apagan los incendios. Bajo condiciones climáticas y vegetales ideales pueden retardar la expansión del fuego, permitiendo que los brigadistas en terreno se muevan adentro y construyan una línea alrededor del fuego y lo apaguen realmente”.

Una de las principales críticas que hacen los expertos al SuperTanker es su tamaño, que hace difícil maniobrar y combatir los focos de incendio. De hecho, Bill Stewart, especialista de la Universidad de California en Berkeley y que trabajó en la agencia de pelea contra incendios de California, dijo a NBC que siempre ha dudado sobre los aviones muy grandes para combatir fuegos: “Sin duda es el juguete más cool y grande disponible, pero el más caro, menos ágil y difícil de maniobrar”, sentenció en ese entonces.

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