“Muchas de las bandas de delincuentes en Chile son de extranjeros”. Esa fue la frase que encendió el debate en Chile sobre los supuestos vínculos, entre los extranjeros y delincuencia. La dijo el expresidente Sebastián Piñera -y posible abanderado por la coalición de derecha- a fines de noviembre del año pasado y tras varios las replicaron como un hecho. Sin embargo, hasta la fecha, no existe ningún antecedente que muestre un aumento de delincuencia debido a los extranjeros. Es más, si algo muestran las estadísticas mostradas en este artículo, es que el poder laboral se ha visto beneficiado por la llegada de migrantes.

Pero de poco importó esto a algunos diputados de Chile Vamos, que llegaron a promover una legislación que limita el ingreso y permanencia en el país según el patrimonio de la persona. Y si bien, ninguna de estas ideas ha prosperado, la discusión de fondo quedó en la sobremesa: ¿Crean los inmigrantes un foco de delincuencia y de problemas para Chile?

El entendimiento y desarrollo de esta información es esencial en la toma de decisiones para implementar políticas públicas ajustadas a la realidad y no al percepción emocional y pasional del momento. Esto último, incluso, puede llegar a ocasionar un auge de fenómenos xenófobos y racistas en Chile.

En La Lupa se sumergió bajo una tonelada de documentación de PDI, Extranjería y Gendarmería para verificar la injerencia real que tienen los inmigrantes en la delincuencia. Esto con información relativa al nivel educacional, tipo de empleos y vivienda de estos ciudadanos.

Según información obtenida en el Extranjería del Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del informe OBIMID de agosto de 2016, la cantidad de extranjeros residentes o en proceso de residencia en Chile supera las 411 mil personas (aunque un reporte del Servicio Jesuita a Migrantes, la cantidad de extranjeros alcanzaría los 477.553 personas), lo que corresponde al 2,3% de la población nacional. Mientras que el promedio mundial de migrantes en un país, según la Organización de Naciones Unidas, es del 11,3%.

Los datos muestran que Chile se había mostrado ajeno a las olas migratorias de las últimas décadas, no por nada tiene uno de los porcentajes más bajos de migrantes viviendo en un país. Esto a pesar que en los últimos 12 años se duplicó el porcentaje de población migrante. Y si exploramos los datos más específicos, podremos saber que el 75% de los migrantes provienen de América Latina, el 11,8% de Europa, 4,8% de América del Norte, 4,3% de Asia y el restante de Centro América, Oceanía y Africa (ver informe Extranjería 2016).

Visas de trabajo y residencia

Para quedarse en Chile el sistema es engorroso. Un modelo que se viene replicando desde 1975 y que hoy busca ser modernizada a los estándares internacionales. Dentro de esta anticuada legislación vigente, existen varias 5 fórmulas para permanecer en Chile de manera más extensa o definitiva.

Las temporales; que se refiere a las que están sujetas a un contrato, a una matrícula de estudios en el país o una denominada temporaria que es para quienes cumplen requisitos especiales, como ser inversionista, profesionales, periodistas, mujeres embarazadas o con familiares de nacionalidad chilena, entre otros. Los otros son los que obtienen la permanencia definitiva; que puede ser una vez que se tenga una visa por contrato por dos años consecutivos, una visa temporaría o una visa de estudiante por dos años y haberse titulado en Chile.

Presos en cárceles chilenas

Uno de los principales mitos que rodea la inmigración en Chile es la cantidad de personas cometiendo crímenes y siendo arrestado por estos. En La Lupa solicitó a través de la Ley de Transparencia a Gendarmería el número de personas detenidas, condenadas o imputadas y que se encuentren en recintos penitenciarios del país. En su respuesta, la entidad a cargo de las cárceles del país, dijo que a noviembre de 2016 habían 2.645 personas de otras nacionalidades en las cárceles chilenas en noviembre de 2016. La región de Tarapacá es la con mayor número de recluidos con 687, seguida por la Región Metropolitana con 664, Arica y Parinacota con 598 y Antofagasta con 368.

Mapa de presos extranjeros por establecimiento penal.

Si tomamos en cuenta el informe de la “Mesa interinstitucional de acceso a la justicia de migrantes y extranjeros“, que contabilizó en 2014 5.740 extranjeros detenidos y en 2015 5.415, se puede establecer que hubo una baja considerable. Sin ir tan lejos, los extranjeros cumpliendo una pena en Chile corresponde al 0,64% del total registrado por Extranjería. En 2015 ese porcentaje era del 1.31%. Mientras tanto, la cantidad de extranjeros contabilizados en el sistema penal corresponde al 2,45% de la población penal total según la población total a diciembre de 2016.
De este ínfimo porcentaje, la gran mayoría se encuentra cumpliendo tiempo por delitos relativos al tráfico de drogas. Pero no se trata de capos de la drogas, sino que de personas que iban transportando productos en cantidades menores o medianas. A pesar de eso, las cifras de PDI relacionadas a este tipo de delito sólo han ido a la baja. Entre 2013 y 2015 las organizaciones criminales desarticuladas por drogas cayeron de 57 a 39 operativos. Al igual que los detenidos que, desde 2011 han bajado de 16.214 a 10.315 en 2015.

Entonces, ¿existe una relación entre aumento de delincuencia e inmigración? Primero habría que dejar en claro que no existe un aumento de delincuencia en Chile, pero sí en el temor de la población. Dejando eso en manifiesto, podemos asegurar que los extranjeros no han provocado más delincuencia en el país. De hecho, según la última encuesta Casen, el 76,7% tiene un trabajo estable y superan el promedio de años de escolaridad chileno.

Actualizado con nuevos datos y cambio de fotografía: 08/03/2018

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