La regulación de la marihuana avanza a pasos agigantados en el mundo. En Estados Unidos ya son ocho los lugares donde está legalizada para uso recreacional y otros tantos para medicinal, Portugal ya no persigue penalmente a los consumidores de drogas y Uruguay ya está pronto a iniciar su proceso de producción de marihuana estatal. A esto se suman decenas de países donde se ha cambiado radicalmente su estrategia frente a los consumidores de drogas.

Estos progresivos cambios en la política de drogas se deben, en parte, a la contundencia de informes científicos que prueban que la marihuana no es más perjudicial que otras drogas que hoy son totalmente legales. Sin embargo, aún son muchos quienes continúan con una visión prohibicionista y criminal sobre el tópico. A esto, no ayuda mucho la cantidad exhorbitante de estudios –a favor y en contra– que han salido en los últimos años, y que muchas veces se contradicen entre sí. Por lo que era necesario realizar una verdadera revisión, para tener certeza de los efectos del consumo de la marihuana.

¿Es la marihuana más nociva que el alcohol o tabaco? ¿Me hace más tonto y me mata neuronas? ¿Me puede dar cáncer? ¿Me ayuda realmente para aliviar el dolor? ¿Es un gatillador a sustancias más duras?

La Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, fundada por el presidente Lincoln en 1863 y que cuenta con financiamiento estatal, es el encargado de estudiar y analizar miles de análisis científicos para ayudar a crear nuevas y mejores políticas para sus ciudadanos. Y el avance de la legislación estatal en el país norteamericano, llevó a la academia a analizar los estudios que se han publicado referente a la cannabis.

En total, más de 24 mil estudios científicos fueron analizados por expertos, médicos y científicos de las universidades de Harvard, California, John Hopkins y Duke, entre otras. El resultado fue un reporte de 395 páginas con casi 100 conclusiones sobre los efectos en el uso de la marihuana. Los principales hallazgos fueron los siguientes:

Usos terapéuticos

El comité a cargo del reporte encontró evidencia más que suficiente que prueba que la cannabis es efectiva para tratar dolores crónicos en adultos. Las pruebas muestran que los pacientes que consumieron dosis de cannabis o cannabinoides, experimentaron una reducción sustancial en sus dolores sintomáticos.

De hecho, las pruebas fueron concluyentes en pacientes distintos tipos de esclerosis, quienes vieron reducidos a casi cero sus espasmos musculares. Mientras que adultos en pleno tratamiento de quimioterapia dejaron de tener nauseas y vómitos.

Muertes y lesiones

La evidencia muestra que existe un aumento sustancial en accidentes de tránsito si se está bajo la influencia de la marihuana. De hecho, según los estudios más recientes en Estados Unidos, donde es legal la marihuana, existió un aumento en accidentes menores con involucrados que consumieron la droga.

Asimismo, existe un incremento –involuntario– en el riesgo de consumo de menores de edad en lugares donde los “comestibles” de marihuana son legales. De hecho, un estudio muestra que los accidentes por consumo sin intención de un producto comestible de marihuana muestra que en 2013 hubo más de 2000 casos documentados de consumo en menores de seis años. Número casi tres veces mayor al los lugares donde aún no es legal su consumo.

Cáncer, pulmones, diabetes y corazón

Algunos estudios relacionaban el consumo de cannabis con la generación de distintos cánceres. Sobre esto, el comité encontró que estos estudios eran vagos y que fumar marihuana no incrementa el riesgo de cáncer, muchas veces asociado al consumo del tabaco, como el cáncer de pulmones, cuello, testicular o cabeza. Además, encontró limitada e insuficiente evidencia respecto el aumento de probabilidades que el hijo tenga cáncer si se consume cerca de la madre embarazada

Sobre los ataques cardiacos y diabetes, el comité solicitó ahondar en búsqueda de evidencia más concluyente, ya que la disponible no puede determinar el vínculo entre el consumo y la enfermedad. No obstante, los limitados estudios muestran que la combustión del cigarro de marihuana puede aumentar el riesgo de ataque al corazón.

En los pulmones la historia es distinta. El comité revisó miles de estudios, encontrando que pacientes que consumen regularmente marihuana como cigarro, tienen asociado problemas respiratorios como bronquitis crónica, episodios de tos y producción de flema. Sin embargo, el estudio muestra que las personas que dejan su consumo ven disminuir estos síntomas. No se vio evidencia respecto a otras enfermedades respiratorias, como asma, funciones del pulmón afectadas o obstrucciones.

Sistema inmunológico

El reporte es claro en decir que no existe información suficiente para vincular o desvincular los efectos terapéuticos de la cannabis en el sistema inmune. Es más, no hay evidencia que fumar o consumir cannabis puede afectar o beneficiar a pacientes con VIH. Sin embargo, sí existe evidencia –limitada por ahora– que la exposición prolongada al consumo de cannabis tiene un efecto anti-inflamatorio.

Salud mental

En su materia más controversial, y tras la revisión de miles de estudios científicos y físicos, el comité encontró evidencia suficiente para establecer un vínculo entre el consumo –prolongado en el tiempo– de marihuana y la esquizofrenia, entre otros tipos de psicosis, como ansiedad y, en menor medida, depresión.

El reporte establece que la marihuana funciona como un gatillador en las personas con historial de la enfermedad, entonces puede mostrar síntomas de manera más rápida de quienes no consumen.

Además, el comité encontró que la memoria, atención y aprendizaje se ven afectados tras el uso inmediato de cannabis. Sin embargo, no existe evidencia que esto prevalezca en el tiempo tras su consumo en mayores de 18 años.

De hecho, el reporte dice que no existe evidencia sobre consecuencias sociales, académicas o laborales por el consumo moderado de marihuana. Aunque recalca que en menores de edad, estos efectos sí tienen consecuencias a largo plazo, porque las capas neuronales y de cognición aún siguen en desarrollo.

Consumo de menores y entrada a otras drogas

Existe evidencia suficientemente fundamentada que muestra la relación entre adicción y edad de comienzo en el consumo de marihuana. Mientras más jóvenes, más posibilidades existen de que el individuo se haga adicto a la cannabis.

Los estudios muestran que gran parte de los casos, en alguna vez de su vida, los adictos a cocaína y heroína dicen haber consumido marihuana. No obstante, no existe evidencia que indique que estos consumidores cambien a otro tipo de drogas por la cannabis o que la marihuana sea un gatillador para consumir estas sustancias. Sobre eso, el comité encontró que existe mayor evidencia del paso del tabaco y alcohol a sustancias “más duras”.

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