Javier Duarte, se sabe, utilizó un burdo mecanismo para desviar recursos públicos a sus propios bolsillos, a través de la realización de contratos a empresas que no existían y que no daban los servicios para los que eran contratadas. Pero el exgobernador de Veracruz no inventó este procedimiento.

El gobierno federal, a través de 11 dependencias, lo ha utilizado una y otra vez para desviar miles de millones de pesos. Según la información pública de las cuentas públicas entre los años 2013 y 2014, por ejemplo, se detectaron contratos ilegales por 240 mil millones de pesos chilenos y de este dinero no se sabe dónde quedaron más de 120 mil millones de pesos.

De los $240 mil millones fueron entregados a 186 empresas, pero 128 de ellas no debían recibir recursos públicos, porque no tienen ni la infraestructura ni personalidad jurídica para dar los servicios para los que fueron contratadas, o simplemente porque no existen. La historia detrás de la corrupción establecida en México.

Revisa el reportaje completo La estafa maestra: graduados en desaparecer dinero público en Animal Político.

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