Hoy casi todos los políticos y figuras públicas hablan a través de sus cuentas de redes sociales. Una nueva forma de vincularse con la comunidad, pero que se puede transformar en un gran problema para el periodista o ciudadano. Especialmente en Twitter, donde las cuentas de humor y sátira están permitidas, aunque su nombre pueda causar confusión al usuario final.

La proliferación de cuentas falsas y bots, que buscan desinformar y sacar una ventaja a través de información falsa, parcial o ataques personales, genera un manto de duda sobre la red social. Un gran problema hoy, que gran parte de las redacciones basan algunas notas en mensajes dichos por estas plataformas.

¿En qué me fijo para verificar lo que se está diciendo?¿Pero cómo sé que una cuenta es real? ¿Cómo descarto algún tipo de confusión por nombre? Acá te damos algunas recomendaciones para verificar que una información enviada por Twitter es verídica. Y se parte sabiendo quién está diciendo la información.

Revisar la cuenta del mensaje

Lo primero y más importante es revisar la fuente del tuit y fijarse en algunos detalles que se muestran en el perfil de Twitter que envió la primera información. Ahí hay que fijarse en unos datos en específicos: Ver si la cuenta está verificada (ticket azul al lado del nombre), chequear la dirección web y la descripción del perfil. Las cuentas parodia –permitidas en los términos de uso de Twitter– tienen que mostrar este estatus en su descripción.

También sirve revisar la fecha de creación de la cuenta. Esto porque una táctica usual de las personas que están detrás de los bots, es crear cuentas similares a las oficiales, para causar el mismo impacto con una noticia como si fuera el medio de comunicación o persona en cuestión.

Buscando el contenido

Si las dudas aún persisten, es momento de revisar el contenido que tuitea la cuenta. Lo mejor, casi siempre, es revisar lo que ha estado diciendo en el último tiempo. Muchas veces, como método de relleno y dejar de ser un “huevito”, los bots tuitean cosas aleatorias y sin mucho sentido. Ahí uno le entrega la credibilidad a esta “fuente”.

Y también existe la posibilidad de revisar cuáles fueron sus primeros tuits. Eso gracias a la herramienta de búsqueda (que también se puede usar en Google) que busca contenido a partir de una fecha: En la barra de búsqueda hay que escribir “from:<nombre de usuario> since:<año-mes-día> until: <año-mes-día>”. El nombre de usuario tiene que ir sin @ y el “since” es el desde y el “until” el hasta la fecha de búsqueda.

Los seguidores son todos “similares”

Quizás un poco más tedioso e innecesario para mayor parte de las veces, siempre es bueno revisar quienes son los seguidores de la cuenta. Ahí se puede ir plasmando una serie de patrones de usuarios, que pueden estar utilizando las mismas técnicas.

Normalmente, una fuente que merezca ser llevada en el periódico o en una nota en línea, son personas que tienen muchos seguidores y tienen un lugar establecido en su esfera pública en redes sociales. Por lo que también se podría revisar el Facebook o página web oficial, para ver si existe un vínculo entre ambas cuentas y la web.

¿Y el #BigData?

Sólo para curiosas, claro está, aparece el “BigData”. El chiche nuevo tecnológico que utiliza cientos de miles de datos para ayudar a entender mejor un tema y vincularlo en distintas áreas de negocio.

A través de la herramienta Graphika o FollowerWonk se puede buscar la influencia de un tuitero y su contenido, encontrando nexos con sus seguidores, impacto y nivel de resonancia. De esta manera, por ejemplo, se encontraron que dos cuentas rusas intentaron influir las elecciones germanas con noticias falsas.

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